Retomo la labor de escribir, dejandoles un corto pero excelente artículo sobre Tishá be-Av de nuestro muy estimado moré y rabino judio mesiánico, el Dr.Williams Pitter, líder de la congregación judiomesiánica Bet El Shadai Maracaibo, publicado los días 23 y 30 de Julio del 2011 en su publicación semanal BESOROT. Recomiendo además ampliamente la web de Bet El Shadai, la primera congregación judiomesiánica de Venezuela, fundadora del movimiento mesiánico en el país, liderada por nuestro querido y apreciado Rabino E. Bograd, donde encontrarás también estudios y artículos de sumo interés y gran edificación: www.betelshadai.org.
Tisha be-av , día de tragedia (y día de esperanza), Parte 1
Rabino Dr. Williams Pitter
La historia del pueblo judío está marcada por dos eventos trágicos que sucedieron el mismo día del mismo mes. El día 9 del quinto mes de Av (en hebreo Tisha b’av) fueron destruidos y quemados el primer Templo de Salomón por los caldeos (hacia el 586 a.M.) y el segundo Templo por los romanos en el año 70 de nuestra era.
Fue una auténtica tragedia ya que el Templo era el centro y el eje alrededor del cual giraba la vida judía. Al Templo peregrinaban los judíos 3 veces al año para las celebraciones de Pesaj, Shavout y Sukot; eran festividades muy alegres y Jerusalén se abarrotaba con los fieles que venían a cumplir los mitzvot de la Torá. Además, el Templo era el lugar donde se recibía la bendición del Eterno, es decir, el perdón de los pecados y la purificación. Allí se podían ver los impresionantes rituales diarios y de Yom Kippur, en sus atrios no sólo se escuchaban los bellos cantos de los levitas, se veían a los cohanim con sus impecables vestidos blancos y también la imponente figura del kohen hagadol. Allí estuvieron presentes los grandes profetas de Israel que fueron a adorar y a proclamar sus poderosas profecías. Aun más, allí se revelaba la presencia de la Shekiná, símbolo visible del favor divino. Y para nosotros, allí estuvo Yeshua, el Mesías, nuestro Goel (Redentor). Al considerar todos estos asuntos, como judíos experimentamos una gran tristeza porque fue a causa de nuestros pecados que el Templo fue destruido, que la gloria del Eterno abandonara al Templo (ver Ez 10) y que nuestros ancestros fueran forzados al exilio. Continuar leyendo »
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.